Aparezco en tu vida atenuada y desmedida
profiriendo rugidos y amenazas
mientras golpeo tu piel confusa y blanca
tu mente no sabe si amar o confiar
quizás ambas cosas a la vez
o quizás las dos y entregar tu libertad
Mientras una de mis manos te acaricia
la otra planea tus torturas con malicia
y despierta tus atávicos vómitos internos
sufragando tu gran bosque interno
y sintiéndote como la caperucita sangrienta
pero el Lobo de ésta fábula sádica y nebulosa
es un monstruo de varias patas, muchas bocas
y multitud ojos que sólo te miran
Observa caperucita, ese eclipse de hoy
ese momento de descanso y meditación profunda
que reordena tu mente, elimina el fango
purga tus ácidos y echa hielo en tu piel
porque cuando se vaya de nuevo
volverá ese Sol con piel de Lobo
que tanto temes, tanto deseas
pero por encima de todas las cosas
que tanto ansiabas.
Y es que oculta en la penumbra de todo ese ácido
estás tú, temblando, y con la cabeza metida entre tus piernas.